José Roldán, elegido Panadero Mundial 2025

Como amante del oficio y tras haber cursado el ciclo medio de panadería y pastelería en Valencia, no puedo evitar sentir una enorme admiración por quienes alcanzan metas tan altas como la de Panadero Mundial 2025. Para quienes hemos vivido de cerca la experiencia en los obradores, el aroma del pan recién hecho y el respeto por el saber de toda la vida resultan inolvidables. Esos pequeños comercios —muchos en pueblos— son el alma de la panadería tradicional: lugares donde el trabajo en equipo y la pasión por el buen pan se transmiten de generación en generación.
El mundo de la panadería celebra un hito con el reconocimiento de José Roldán como Panadero Mundial 2025. Este prestigioso galardón, entregado por la Unión Internacional de Panaderos y Confiteros (UIBC) en São Paulo, distingue a uno de los grandes embajadores del pan artesano, tanto en España como a nivel internacional. La elección de Roldán, cordobés de 36 años y heredero de una estirpe de panaderos, destaca por combinar el respeto absoluto a la tradición con una inaudita capacidad de innovación y liderazgo.
El título de Panadero Mundial 2025 no solo honra su maestría técnica, sino que señala su compromiso con la formación y el futuro del sector. Desde su obrador familiar en Córdoba hasta los escenarios de los concursos internacionales más exigentes, José Roldán se ha convertido en un símbolo de excelencia para toda una generación de panaderos y panaderas en España. Su historia, profundamente marcada por el esfuerzo familiar y la pasión por el oficio, inspira a quienes entienden la panadería como arte, ciencia y legado.
Reconocido ya en 2015 como Mejor Panadero Artesano de España y Campeón del Mundo de Panadería en 2023, Roldán suma ahora el nombramiento de Panadero Mundial 2025 a un palmarés único, en el que confluyen premios, docencia, innovación y una constante reivindicación de la panadería tradicional.
Una historia que nace en el obrador familiar
La vida profesional de José Roldán está marcada por la herencia, el trabajo en equipo y el calor del obrador familiar, cuna de su vocación como Panadero Mundial 2025. Nacido y criado en Córdoba, hijo y nieto de panaderos, comenzó a familiarizarse con la masa y el horno en El Brillante, emblemático obrador que su familia fundó en 1919. Desde muy pequeño, sus días giraban en torno a la actividad cotidiana del pan, participando activamente en la elaboración y aprendiendo los rudimentos del oficio de la mano de sus padres.
A los 12 años, José ya ayudaba en las tareas nocturnas del horno, compaginando esa labor con sus estudios. Más tarde, decidió cursar Ciencias Económicas en la Universidad de Córdoba, experiencia que le permitió adquirir una visión más estratégica del negocio familiar. Sin embargo, su pasión por la panadería le llevó a expandir su formación en prestigiosas escuelas internacionales, especialmente en Francia y Suiza, donde perfeccionó técnicas y aprendió nuevas tendencias del sector.
El ambiente familiar ha sido un pilar fundamental en la carrera de Roldán y un motor invisible en su camino hacia el título de Panadero Mundial 2025. Siempre ha resaltado la influencia de sus padres: “Mi padre me transmitió la pasión y la técnica, mi madre la constancia, la humildad y los valores. Este premio no solo es mío, es de toda mi familia”, señaló emocionado durante la gala en São Paulo. Para José, el pan va mucho más allá de una receta: es historia, es afecto y es comunidad.
Además de sus padres, José Roldán quiso agradecer a su esposa y a sus hijas el apoyo constante a lo largo de una trayectoria tan intensa como exigente. Reconoce que, sin su comprensión y paciencia, los logros internacionales y la agenda formativa no podrían haberse sostenido. Precisamente, esa dimensión familiar y humana es la que da sentido, según él, a la panadería tradicional, y la que inspira a quienes buscan llevar el oficio un paso más allá.
Actualmente, el nuevo Panadero Mundial 2025 combina la dirección técnica del obrador familiar con múltiples labores de docencia y asesoría internacional. Desde El Brillante en Córdoba, diseña productos innovadores, experimenta con fermentaciones lentas o cereales ancestrales y recorre países como Brasil, Francia, México, Colombia o Perú, siempre fiel a una filosofía que fusiona el respeto por la tradición con la inquietud creativa y el aprendizaje constante.
El futuro del pan español: los jóvenes ‘Espigas’
Además de su recorrido personal y familiar, José Roldán destaca por su compromiso con el relevo generacional, expresado de forma emblemática en su papel como capitán del equipo «Espigas», la selección nacional de panadería de España. Bajo su supervisión, jóvenes promesas menores de 25 años compiten en el Campeonato Internacional de Jóvenes Panaderos, una cita clave que se celebra coincidiendo con la entrega del galardón Panadero Mundial 2025 en São Paulo.
El campeonato es una oportunidad para que los futuros panaderos y panaderas de España demuestren sus habilidades en áreas tan diversas como la panadería básica, la bollería fermentada, la presentación artística y las masas regionales. Este año, la selección “Espigas” está representada por los jóvenes Antonio Aguilar y María Bazar, elegidos a través de un riguroso proceso formativo liderado por Ceoppan y arropados por un equipo técnico de primer nivel. La meta coincide con el espíritu de José Roldán: proyectar al exterior el talento español y aspirar a lo más alto, como ya lograron en la edición de 2023 al subir al podio mundial.
Fundada en 1977, Ceoppan representa a más de 12.000 pymes panaderas en toda España, la mayoría empresas familiares y pequeños comercios gestionados por autónomos. Estos negocios mantienen viva la tradición del pan artesano con más de 36.000 puntos de venta distribuidos por el país; son el verdadero tejido que da sentido y continuidad a la profesión. Gracias a selecciones como los «Espigas», el oficio de panadero renueva sus energías y se proyecta hacia el futuro, sin perder la memoria ni la esencia.
La labor formativa de Roldán, junto a la misión de Ceoppan, va mucho más allá de la conquista de premios individuales. El objetivo central es “sembrar el futuro del pan artesano español: un pan con alma, con manos y con oficio”, tal y como resumen desde la organización. La figura del Panadero Mundial 2025 se convierte así, no solo en símbolo de excelencia, sino también en garante de que el pan artesano siga siendo una referencia de calidad, sabor y cultura para las próximas generaciones.

