Cómo hacer un huevo poché, el truco fácil para conseguirlo perfecto

¿Aún no sabes lo fácil que es preparar un huevo poché?

Hasta hace relativamente poco, también me complicaba bastante la vida. Cuando quería preparar un huevo poché, recurría al famoso truco del papel film: colocaba un trozo de film sobre una taza, añadía unas gotas de aceite de oliva, cascaba el huevo dentro, cerraba el paquetito haciendo un nudo y lo metía en un cazo con agua caliente.

¿Funcionaba? Sí.

¿Era necesario montar todo ese tinglado? Pues resulta que no.

Hasta que descubrí que existe una forma mucho más sencilla de preparar un huevo poché o huevo escalfado: hacer un pequeño remolino en el agua y dejar que el propio movimiento ayude a envolver la clara alrededor de la yema.

Y desde entonces, adiós al film.

¿Qué es exactamente un huevo poché?

Un huevo poché, también llamado huevo escalfado, es un huevo que se cocina fuera de su cáscara, directamente en agua caliente.

La gracia está en conseguir que la clara quede cuajada y la yema permanezca líquida y cremosa.

Y aunque pueda parecer una de esas técnicas de cocina que solo salen bien en los vídeos de cocineros profesionales, en realidad es bastante sencilla cuando entiendes el truco.

La clave está en tres cosas:

  • Utilizar un huevo lo más fresco posible.
  • No dejar que el agua hierva a borbotones.
  • Crear un remolino antes de añadir el huevo.

Y poco más.

Cómo hacer un huevo poché paso a paso

Ingredientes

Para preparar un huevo poché necesitas muy poca cosa:

  • 1 huevo fresco.
  • Agua.
  • Una pizca de sal, opcional.

Y ya está.

Ni papel film, ni aceite, ni hacer paquetitos.

1. Calienta el agua

Pon agua abundante en un cazo y caliéntala. No queremos que hierva con fuerza.

El agua debe estar muy caliente, pero tranquila, con pequeñas burbujas y sin un hervor violento.

Si el agua hierve demasiado, la clara se puede dispersar por todo el cazo y nuestro huevo acabará pareciendo cualquier cosa menos un huevo poché.

2. Casca el huevo

Lo ideal es cascar el huevo primero en un pequeño cuenco.

Esto te permitirá introducirlo en el agua con más cuidado y, sobre todo, evitar que se rompa la yema al echarlo directamente desde la cáscara.

Además, cuanto más fresco sea el huevo, mejor.

Un huevo fresco tiene una clara más compacta, por lo que resulta mucho más fácil conseguir esa forma redondeada tan característica del huevo poché.

3. Haz un remolino en el agua

Y aquí viene el truco.

Con una cuchara, remueve el agua del cazo haciendo un movimiento circular hasta conseguir un pequeño remolino. No hace falta convertir el cazo en un jacuzzi.

Simplemente queremos que el agua tenga un movimiento circular.

4. Añade el huevo en el centro

Cuando tengas el remolino, acerca el cuenco al agua y deja caer el huevo en el centro del remolino.

El movimiento del agua ayudará a que la clara se recoja alrededor de la yema.

Y aquí viene la parte que parece magia. Verás cómo poco a poco la clara empieza a envolver la yema y el huevo va adquiriendo esa forma característica.

5. Cocina durante unos 3 minutos

Déjalo cocinar aproximadamente 3 minutos.

El tiempo puede variar ligeramente dependiendo del tamaño del huevo y de cómo te guste la yema. Si te gusta especialmente líquida, vigílalo para no pasarte.

La idea es conseguir una clara cocida y una yema todavía cremosa y líquida.

Después, sácalo cuidadosamente con una espumadera y colócalo sobre papel de cocina para retirar el exceso de agua.

Y listo.

Huevo poché sin film y sin complicaciones.

¿Hace falta añadir vinagre al agua?

Probablemente hayas visto que muchas recetas de huevo poché añaden un chorrito de vinagre al agua.

El vinagre puede ayudar a que la clara coagule más rápidamente, pero no es imprescindible para preparar un buen huevo poché.

En mi caso, prefiero hacerlo sin vinagre y centrarme en lo realmente importante: un huevo fresco, agua sin hervor fuerte y el famoso remolino.

Un truco que marca la diferencia: el huevo debe ser fresco

Si vas a preparar un huevo poché, no utilices ese huevo que lleva semanas dando vueltas por la nevera.

Bueno, mejor dicho: no lo utilices para esto.

Cuanto más fresco sea el huevo, más compacta será su clara y mejor se mantendrá alrededor de la yema durante la cocción.

Con un huevo muy fresco resulta mucho más sencillo conseguir un huevo poché bonito y bien formado.

¿Con qué puedo acompañar un huevo poché?

Aquí empieza lo bueno, porque el huevo poché sirve para muchísimo más que para preparar unos huevos Benedict.

Puedes ponerlo sobre:

  • Una tostada de pan con aguacate.
  • Verduras salteadas.
  • Espinacas.
  • Espárragos.
  • Una ensalada.
  • Unos champiñones salteados.
  • Patatas.
  • Un plato de arroz.
  • Una crema de verduras.

Y, por supuesto, sobre una buena rebanada de pan tostado para después romper la yema y dejar que caiga por encima.

Porque seamos sinceros, esa es una de las mejores partes.

Así hago yo el huevo poché

Si quieres verlo en lugar de leerlo, aquí tienes el vídeo donde te enseño cómo preparar un huevo poché perfecto en unos 3 minutos, sin utilizar papel film ni complicarte demasiado en la cocina.

También puedes ver mi artículo anterior sobre esta técnica, donde explico con más detalle los trucos para conseguir un huevo escalfado perfecto, Trucos para que los Huevos Poché queden perfectos.

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